Optar por la compra de un vehículo eléctrico tiene cada vez más ventajas, y no nos referimos únicamente a los medioambientales, sino también a cómo afecta al bolsillo del cliente. Y es que además de los incentivos previstos en el Plan MOVES III, existen otras ayudas que se convierten en una herramienta eficaz para impulsar la transición hacia una movilidad más sostenible.
Se trata de los Certificados de Ahorro Energético (CAEs), un mecanismo oficial aprobado por el Gobierno que permite “monetizar”, previo reconocimiento, las actuaciones individuales que generan ahorro energético. En el ámbito que nos ocupa, el caso más representativo es el cambio de un vehículo de combustión por uno 100% eléctrico.
Cada certificado equivale a 1 kWh/año de energía final ahorrada y solo se emite tras verificar que se cumplen unos criterios técnicos y administrativos muy concretos. Este sistema permite que ese ahorro energético se traduzca en una bonificación económica directa al comprador del nuevo vehículo eléctrico.
Este incentivo está dirigido exclusivamente a particulares que compren un coche nuevo y lo sustituyan por uno con motor de combustión que haya estado a su nombre durante al menos 12 meses. El antiguo vehículo debe ser retirado de la circulación (achatarramiento) o transferido a un tercero, y no puede haber sido utilizado previamente para obtener otro CAE en el último año.
Una de las grandes ventajas del sistema es que el ahorro se materializa en el momento de la compra, el concesionario aplica directamente la bonificación económica sin necesidad de realizar trámites posteriores ni esperar reembolsos. Además, esta ayuda es compatible con otros programas públicos como el Plan MOVES III, lo que permite acumular incentivos y hacer aún más accesible la compra del coche eléctrico.
El proceso de tramitación es muy sencillo. Es importante reseñar que el comprador debe firmar un documento de cesión de los ahorros energéticos en el propio concesionario y aportar documentación básica a través de una plataforma online. Entre los requisitos se encuentran la ficha técnica del vehículo antiguo, la acreditación de propiedad durante al menos un año y el justificante de baja o transferencia del coche a sustituir. Una vez presentada la documentación, el descuento, que ronda los 900 euros, se aplica de inmediato.




