Comunicadores veteranos como yo recordarán la ciudad de Zilina como enclave desde donde Kia inició la conquista del mercado europeo en 2006. Fue en las cercanías a la ciudad eslovena donde la marca construyó su primera factoría, en la que tuvo lugar el alumbramiento de la primera generación del Kia cee’d, el primer modelo concebido, diseñado y fabricado en el Viejo Continente.
Hoy, casi 20 años después, este mismo lugar acoge la fabricación del EV4 de cinco puertas, su primer vehículo 100 % eléctrico producido en Europa. El modelo se ensamblará de forma exclusiva en esta planta, tras una inversión de 108 millones de euros para modernizar las líneas de producción, que ya combinan modelos eléctricos, híbridos y de combustión.
El nuevo hatchback eléctrico, presentado en febrero de 2025, se basa en la plataforma E-GMP de Hyundai Motor Group y contará con dos opciones de batería, 58,3 kWh y 81,4 kWh. El modelo incluye innovaciones como la carga bidireccional V2L y V2G, un capó de aluminio que reduce peso y ocho colores de carrocería, incluido un acabado mate exclusivo.
La factoría de Kia ocupa dos kilómetros cuadrados, da empleo a 3.700 trabajadores y dispone de más de 600 robots. Con una capacidad anual de 350.000 vehículos y 540.000 motores, exporta a 83 países y supone cerca del 11 % de la producción global de la marca. En ella también se fabrican modelos como el XCeed y el Sportage, en versiones híbridas e híbridas enchufables, que representaron un 25% de la producción en 2024.
En línea con las políticas medioambientales asumidas por la compañía, la marca también ha reforzado su compromiso con la sostenibilidad en este enclave y desde 2014 ha reducido en un 11 % el consumo de electricidad por vehículo, un 28 % el de agua y un 13 % las emisiones de CO2. Actualmente funciona con electricidad renovable y prevé instalar una central fotovoltaica que cubrirá parte de su demanda energética.




