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Dakar 2026, cuestión de fe

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Yanbu amaneció hoy envuelto en un ambiente entre expectante y festivo. El Dakar 2026 tocaba a su fin pero antes una especial, con solo 105 km de cronometrada -141 km en total-, diseñada para ser puro trámite hasta que, fiel a la reputación de la prueba, se ha producido un último golpe de timón.

No por más repetirlo, se convierte en verdad. Se expresa de mil maneras, “hasta el rabo, todo es toro”, “no hay que cantar victoria hasta que se baja la bandera”, son algunas de las expresiones más utilizadas para explicar lo que ha acontecido hoy en la categoría de motos.

Porque sí, la general se ha resuelto por dos segundos, el margen más pequeño que se recuerda. Luciano Benavides (KTM) le arrebató el Touareg a Ricky Brabec (Honda) cuando el californiano ya tocaba con la punta de los dedos la que hubiera sido su tercera victoria en el Dakar.

La etapa final fue al “sprint”, con el gas a fondo, sin tiempo para reparar en nada ni en nadie, pero la navegación se ha convertido en juez implacable. Benavides salía a la caza con desventaja, y Brabec, obligado a abrir pista y a leer el terreno a toda velocidad. Durante gran parte del tramo, todo discurría según lo previsto, el norteamericano defendiendo con inteligencia, sumando bonificaciones, y Benavides apretando, aferrándose a un imposible.

A siete kilómetros de meta, el mundo se paró por un instante. Brabec cometía un error de navegación, perdiendo un puñado de segundos que a la postre fueron capitales. El argentino aprovechó el ligero despiste de su oponente y en los últimos tres kilómetros, completó una remontada imposible para ganar el Dakar al compás de un suspiro.

En el desenlace, otro de los ilustres. Edgar Canet firmó la victoria de etapa por apenas seis segundos sobre el propio Benavides, mientras Brabec, triste, acabó 10º en la etapa. Schareina, por cierto, remata el Dakar con podio y una idea clara, cualquier detalle por minio que sea pesa, penalizaciones incluidas.

Al Attiyah amplía su leyenda

El resultado en un Dakar no siempre responde a una única explicación. El de 2026 pertenece a esa categoría. Y es que mientras buena parte de la atención se centraba en las batallas diarias, detrás se manejan multitud de variables que hacen que la carrera se decante de esta o de esta otra manera.

Nasser Al Attiyah ha ganado su sexto Touareg, un número que empieza a pesar tanto como los ocho triunfos de Stéphane Peterhansel en coches. Y si el francés sigue siendo la referencia absoluta gracias a su doble reinado sobre dos y cuatro ruedas, Al-Attiyah avanza escribiendo su propia leyenda.

El triunfo de 2026 tiene un valor añadido. Con esta victoria, Dacia logra su primer Dakar en apenas su segunda participación en el raid más duro y exigente del mundo. Un golpe de autoridad para un proyecto desarrollado desde un principio con vitola de ganador.

El catarí pone además una nueva anotación en su palmarés, campeón del Dakar con cuatro fabricantes distintos. Volkswagen, Toyota, Mini y ahora Dacia. Un hito reservado únicamente a unos pocos elegidos, entre ellos un tal Peterhansel y el español Carlos Sainz.

Junto al vencedor, Nani Roma firmó una de esas actuaciones que pasarán a la historia por su épica. El catalán ha sido uno de los grandes animadores de esta edición, rubricada con un segundo puesto que representa su mejor resultado en la prueba desde 2019. Ganador en motos en 2004 y en coches en 2014, Roma puede estar más que satisfecho del nivel demostrado durante toda la carrera, convertido por méritos propios en primer espada de una estructura llena de estrellas.

Para otra de ellas es el tercer escalón del podio. Mattias Ekström aseguró el puesto atacando hasta el final. Su victoria en la última etapa, con Sébastien Loeb justo a su estela, selló un duelo de gran altura por el último cajón del podio, resuelto a base de pura velocidad.

Por detrás, Carlos Sainz cerró el rally lejos de donde le hubiera gustado. El error de navegación en la etapa maratón fue una losa demasiado pesada, una de esas situaciones que el Dakar no perdona y que terminan marcando toda una edición. El madrileño tuvo que conformarse con la quinta plaza final.

El Dakar 2026 deja muchas lecturas, pero una destaca que la regularidad sigue siendo el mejor aliado para llegar con opciones a los compases finales del rally. Al-Attiyah no necesitó muchas victorias parciales, le bastó con entender la carrera y ejecutar con precisión un plan seguramente lleno de variables.

Foto: Aurelian Vialatte/ Charly López

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