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El Raval anima el mercado eléctrico

Ha sido una toma de contacto breve, una primera cita. Sin embargo, apenas unos kilómetros han bastado para entender que el nuevo Raval no es simplemente otro urbano eléctrico más. Para Cupra, las sensaciones pesan tanto como cualquier otro argumento asociado a su condición de coche cero emisiones y eso se aprecia desde el primer momento.

El Raval mezcla ese punto rebelde que la marca ha sabido convertir en seña de identidad, con una dotación técnica y una puesta en escena que deja claro que también es un coche pensado para disfrutar al volante.

En directo, la versión VZ que hemos probado transmite exactamente lo que promete sobre el papel. No se refugia en las formas amables que acostumbran a acompañar a muchos eléctricos de su categoría, sino que apela a la originalidad ofreciendo un estilo poco corriente en un coche que apenas supera los cuatro metros. La parte frontal refleja claramente su personalidad, aunque la zaga tampoco pasa desapercibida gracias a su llamativo difusor. De lo que no hay duda, es de que buena parte de su carisma está en la vista de su perfil donde, más allá de detalles como los tiradores enrasados con la carrocería, llaman la atención los grandes neumáticos de 235 mm de ancho montados sobre llantas de 17, 18 y 19 pulgadas, según versión.

Ello nos da pie a comentar nuestro primer contacto y comprobar si detrás de toda esa puesta en escena hay algo más. Por sensaciones, y teniendo en cuenta su tamaño, el Raval VZ se siente ágil y bastante preciso, cualidades que terminan convirtiéndolo en un coche realmente divertido si lo que quieres es buscarle las cosquillas.

Los 226 CV y 290 Nm de par ayudan bastante en ese sentido. La respuesta al acelerador es inmediata y empuja con ganas desde el primer instante. Oficialmente, es capaz de alcanzar los 100 km/h desde parado en 6,8 segundos y llegar a los 175 km/h de velocidad máxima, cifras más que sobradas para un coche con su perfil.

Y es que esta tampoco es cualquier versión. Las siglas VZ representan el escalón más alto dentro de la gama Cupra y eso se traduce en una puesta a punto específica que incluye chasis rebajado, suspensión adaptativa DCC Sport y diferencial electrónico e-LSD. Recursos a los que se suma la función E-Launch, pensada para exprimir al máximo su capacidad de aceleración y dejar todavía más claro que, en cuestión de carácter, hay poco con lo que compararlo.

No obstante, también conviene ponerlo en contexto, y es que si bien cuenta con el modo Cupra que saca a relucir su lado más radical, el resto de programas de conducción permiten moderar claramente su temperamento. Los perfiles Comfort y Range son probablemente los más agradables, especialmente para el uso en ciudad, donde se desenvuelve con bastante facilidad. También cuenta con los perfiles Performance e Individual pensados para encontrar un equilibrio más próximo a los gustos de cada conductor.

El tacto del freno también nos dejó una buena impresión, resulta fácil de dosificar, algo que termina generando confianza. A ello se suma la función One Pedal y la posibilidad de gestionar la frenada regenerativa mediante tres niveles seleccionables desde las levas del volante.

Todo ello nos lleva a un interior donde se mantiene la coherencia de estilo. Sorprende lo bajo que se sitúa el puesto de conducción, muy propio de un coche con este planteamiento, aunque menos habitual en muchos eléctricos actuales. Es precisamente el volante el que nos sirve de soporte para la mayoría de las funciones de control, evitando así depender tanto de la pantalla táctil.

En cualquier caso, el ecosistema digital se fundamenta en el panel de instrumentación y la mencionada pantalla central gestionada por un sistema operativo basado en Android. Todo ello se acompaña de un interesante apartado multimedia en el que se incluyen el sistema de sonido Sennheiser de doce altavoces, y toda una curiosidad, efectos sonoros inspirados en la Fórmula E que añaden un punto emocional a la experiencia.

Todo este planteamiento puede complementarse con diferentes configuraciones que permiten personalizar el aspecto a bordo. Es el caso de los conocidos CUP Bucket con ajuste eléctrico o de la iluminación ambiental, capaz de interactuar con diferentes funciones del vehículo y asistentes de conducción, con los paneles iluminados de las puertas participando también de esta coreografía.

Con tantas sensaciones, casi nos habíamos olvidado del aspecto más formal. La versión VZ recurre a una batería de 52 kWh, con capacidad para recorrer hasta 440 kilómetros con una sola carga. A su vez, Cupra ha querido simplificar todo lo relacionado con la recarga, ofreciendo carga doméstica de hasta 11 kW y carga rápida de hasta 105 kW. En cuanto a consumos, las cifras homologadas anuncian un registro promedio cercano a los 16 kWh/100 km en la versión más potente, pudiendo bajar incluso hasta el entorno de los 11 kWh/100 km en conducción urbana.

Como toda buena primera cita, se nos ha hecho corta. Lo que sí nos ha quedado claro es que estamos ante un vehículo con un planteamiento distinto a lo que es habitual en su categoría y que su precio de salida podría rondar en Canarias los 25.000 euros, situándose incluso por debajo de los 20.000 euros si se aplican los descuentos por financiación y ayudas.

 

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