Su llegada tiene cierto halo reivindicativo. De un tiempo a esta parte, los SUV han ido creciendo en tamaño, equipamiento y sofisticación. Sin embargo y ante esta escalada, hoy alcanzar la excelencia obliga a mucho más, a crear un vehículo capaz de convertir cada viaje en una experiencia que trasciende los actuales cánones del lujo y la exclusividad.
Bajo esa premisa nace el nuevo Audi Q9, un modelo que estrena denominación dentro de la marca, nacido precisamente con la intención de reinterpretar lo que hasta ayer conocíamos como un SUV de alta representación. Con este objetivo, la marca alemana ha aprovechado la ocasión para introducir soluciones innovadoras, elevar el nivel de refinamiento e incorporar algunas de las tecnologías más avanzadas desarrolladas hasta la fecha.
Interior
Al primer golpe de vista, resulta evidente que no
estamos ante un SUV convencional. Mide 5,31 metros de longitud, cuenta con una distancia entre ejes de 3,14 metros, y capacidad para hasta siete ocupantes, aunque como veremos, existen otras configuraciones. Está claro, por tanto, que su planteamiento gira alrededor de una idea clara, ofrecer suficiente espacio a bordo en el que poder desplegar todo el refinamiento, la tecnología y el confort que la marca es capaz brindar en este momento.
Como avanzábamos, de serie dispone de siete plazas distribuidas en tres filas, aunque también podrá configurarse con seis asientos con dos butacas individuales. Todas cuentan con
regulación eléctrica y pueden incorporar, opcionalmente, funciones de ventilación, calefacción y masaje.
Además, en la primera de las configuraciones, la segunda fila puede desplazarse longitudinalmente y abatirse para ganar espacio. El acceso a la tercera fila se realiza mediante un sistema que desliza e inclina eléctricamente uno de los asientos laterales. Además, tanto la segunda como la tercera fila pueden abatirse desde el propio maletero para adaptar la capacidad de carga a las necesidades del usuario. Entre las novedades figuran también las
puertas eléctricas. Pueden abrirse hasta 90 grados y por seguridad, disponen de sensores capaces de detener automáticamente su apertura si detectan la presencia de personas u obstáculos.
La atención por el detalle continúa en materiales y acabados. Audi amplía las posibilidades de personalización con nuevas combinaciones de cuero, microfibra, maderas naturales y molduras decorativas. El techo panorámico de serie, el mayor instalado hasta la fecha en un Audi, también es parte de su argumentación. Puede abrirse o inclinarse para regular la ventilación e incorpora un cristal de transparencia variable dividido en nueve segmentos independientes capaz de adaptar el nivel de luz en el interior y de bloquear casi en su totalidad la radiación
ultravioleta. Un deflector integrado reduce el ruido aerodinámico al circular con el techo abierto y, en los acabados superiores, añade iluminación ambiental integrada con 84 LED y hasta 30 tonalidades para personalizar el ambiente interior.
Y es que la experiencia a bordo también se apoya en la iluminación que recorre puertas, salpicadero y consola central, además de en la posibilidad de contar con un equipo de sonido Bang & Olufsen 4D de 1.360 vatios de potencia que lleva el concepto de inmersión un paso más allá. Este incorpora 22 altavoces, incluidos los integrados en los reposacabezas, además de actuadores en los asientos delanteros que
transmiten físicamente las vibraciones de la música a los ocupantes.
El ecosistema digital también adquiere un protagonismo especial. El sistema multimedia reúne una instrumentación de 11,9 pulgadas, una pantalla central de 14,5 pulgadas y otra de 12,3 pulgadas para el acompañante, todo ello gestionado mediante Android Automotive y un asistente de voz que integra ChatGPT.
Exterior
La presencia del Audi Q9 es imponente. El frontal adopta una expresión más vertical, con la característica parrilla Singleframe en distintas
tramas en función del acabado, una larga silueta marcada por la prominencia de los pasos de rueda y la elevada línea de hombros, y una zaga donde destaca la estrecha banda luminosa que subraya los grupos ópticos y los aros de Audi iluminados.
Como elemento diferenciador, estrena las primeras luces traseras OLED digitales curvas de tercera generación montadas en un vehículo de producción. Estas incorporan unos intermitentes avanzados, así como una firma luminosa configurable con 512 segmentos distribuidos en seis paneles, permitiendo crear efectos parcialmente activos que aportan una identidad visual única.
El modelo estará disponible en los acabados Advanced, S line y Black line, cada uno con una personalidad propia. El primero presenta una imagen con lamas verticales en la parrilla, mientras que el S line incorpora un diseño más deportivo y el Black line acentúa ese carácter con numerosos detalles acabados en negro. La oferta se completa con llantas de aleación de entre 20 y 23 pulgadas, además de la posibilidad de incorporar una parrilla Singleframe iluminada mediante tecnología LED.
Oferta
En el momento de su lanzamiento llegará a Canarias con un motor V6 diésel de tres litros y 299 CV asociado a la tecnología híbrida ligera MHEV plus. El conjunto incorpora un compresor eléctrico y un generador capaz de aportar potencia y par adicionales en distintas fases de la conducción, trabajando junto al cambio automático tiptronic de ocho velocidades y a la tracción integral permanente quattro. La suspensión neumática adaptativa, incluida de serie, así como un amplio conjunto de sistemas de ayuda a la conducción completan un apartado técnico pensado para combinar un excelente desempeño con el máximo bienestar a bordo.
