Para presentar su primer Sport eléctrico, Range Rover eligió un escenario de lo más singular, las canteras de mármol de Carrara, en Italia. Fuertes pendientes y superficies que alternaban piedra pulida con profundas capas de polvo fino marcaron el recorrido hacia otro punto emblemático, el pico Gioia. Allí, entre montañas que alcanzan los 914 metros, terminó el programa de desarrollo de un modelo que lleva la electrificación a otra de las familias de la marca británica.
El cambio se sustenta sobre una silueta que conserva los rasgos del Range Rover Sport. La parrilla aerodinámica y las llantas de diseño específico permiten identificar esta versión, aunque su función trasciendo lo puramente estético. Según la marca, ambos elementos contribuyen a sumar hasta 16 kilómetros de autonomía a velocidades de autopista.
Bajo esa carrocería se integran dos motores eléctricos y una batería de iones de litio de 118,5 kWh, alojada en una carcasa de aluminio de alta resistencia. El conjunto utiliza la plataforma modular
longitudinal MLA y entrega 550 CV y 850 Nm, la cifra de par más alta ofrecida hasta ahora por el modelo.
Con el modo Dynamic Launch activado, acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos, un registro equivalente al de la versión V8 P540. La puesta a punto también modifica la forma de entregar ese empuje, el par aumenta un 50 % la transferencia de poterncia.
Esa respuesta tiene el respaldo necesario de un chasis completamente revisado. Frente a las versiones híbridas enchufables del Sport, el eléctrico presenta una estructura de carrocería un 61 % más rígida y un centro de gravedad situado 73 milímetros más abajo. A partir de esta base, se ha configurado
una estructura propia para la suspensión y los sistemas de control.
El repertorio de habilidades incluye gestión inteligente de la tracción con ajustes específicos, tracción total virtual y suspensión neumática dinámica. El control electrónico activo del balanceo, eARC, puede aplicar hasta 1.400 Nm en cada eje para contrarrestar los movimientos de la carrocería. Por su parte, los amortiguadores de doble válvula trabajan junto al sistema Adaptive Dynamics, que supervisa 100 parámetros 500 veces por segundo para regular su respuesta.
Antes de su paso por Carrara, el trabajo de desarrollo se había llevado a otros escenarios, entre ellos la pista privada del Magarigawa Club, cerca de Tokio. Allí se ajustó la configuración dinámica y se
trabajó en el sonido como parte integrante y también fundamental de la conducción eléctrica, añadiendo una referencia acústica a la respuesta del sistema de propulsión en cada uno de sus programas.
Al margen de estas experiencias, el uso cotidiano es el que verdaderamente sitúa el listón de referencia, especialmente en lo relativo a la autonomía y la recarga. La marca anuncia como dato homologado hasta 609 kilómetros, 537 kilómetros en condiciones reales, lo que en cualquier caso, no está nada mal.
Para recuperar carga, el vehículo recurre a una arquitectura eléctrica de 800 voltios, pudiendo pasar del 10 al 80 % en unos 22 minutos o añadir hasta
220 kilómetros de autonomía en diez minutos, utilizando cargadores rápidos de corriente continua. Para la recarga doméstica, la firma ofrece un cargador opcional que completa las posibilidades.
Para monitorizar el estado de la batería durante la vida del vehículo, el denominado Battery Digital Twin, facilita su seguimiento y el mantenimiento proactivo, junto con las actualizaciones inalámbricas de software. La garantía anunciada es de ocho años o 160.000 kilómetros.
Cuatro versiones
El Range Rover Sport Electric se fabricará en Solihull, Reino Unido, en las mismas líneas que las versiones híbridas enchufables, de gasolina y diésel.
Los pedidos ya están abiertos para los acabados Dynamic SE, Dynamic HSE, Autobiography y First Edition.
Esta última combina pintura Zadar Grey con acabado Satin Wrap, techo negro en contraste y llantas de 22 pulgadas. A la oferta se suman los opcionales Black Pack y Satin Wrap, mientras que el Autobiography permite recurrir al servicio Range Rover Bespoke para elegir colores, materiales, combinaciones interiores y detalles como bordados personalizados.
Con ello, la primera versión eléctrica del Sport traslada su propuesta a un nuevo sistema de propulsión, conservando la variedad de acabados y opciones de personalización. El estreno llega acompañado de cambios en la entrega de potencia, la estructura y el control del chasis: las piezas que articulan esta nueva etapa del modelo.
