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750 Nm de par desde 1.250 y 2.000 vueltas

“Nuestra última innovación es el turbocompresor eléctrico, lo que mejora no sólo la capacidad de empuje y la aceleración, sino también la eficiencia. Esta tecnología ilustra las posibilidades que albergan los sistemas eléctricos de 48 voltios, que actualmente estamos desarrollando para su utilización en vehículos de producción”. Con esta sencilla explicación

 de Ulrich Hackenberg, responsable de Desarrollo Técnico, se justifica el desarrollo del Audi RS 5 TDI concept propulsado por un motor V6 biturbo 3.0 TDI. La potencia es de 385 CV y genera un par máximo de 750 Nm desde, quédense con este dato, 1.250 a 2.000 rpm. La línea roja del cuentavueltas se sitúa en 5.500 rpm.

El ‘secreto’, un compresor suplementario accionado por un motor eléctrico hace que este empuje prácticamente desde el momento del arranque al acelerar la turbina a más de 70.000 revoluciones en unas centésimas de segundo.

A este se unen los turbocompresores movidos por los gases de escape que suministran una presión de soplado relativa de 2,4 bar. La combinación permite alcanzar al vehículo los 100 km/h desde parado en 4 segundos y los 200 km/h en menos de 16 segundos. La velocidad máxima es de 280 km/h. Tan llamativo como sus prestaciones son el consumo y las emisiones de CO2 cuyas cifras se sitúan en tan solo 5,3 l/100 km y menos de 140 g/km, respectivamente.

La fuente de energía principal para accionar el turbocompresor eléctrico procede del sistema de recuperación de energía, que almacena la electricidad en una compacta batería de iones de litio. Para transmitir esta energía se utiliza un sistema eléctrico adicional de 48 voltios conectado al sistema convencional de 12 voltios mediante un convertidor DC/DC. La ventaja de los sistemas eléctricos de 48 voltios es que permiten transmitir grandes cantidades de energía, lo que supone un hito importante en la estrategia de electrificación que está llevando a cabo Audi.

 

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